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Noti-Economia: Planificación multigeneracional – Blog Inversión

El 41 % de las familias con patrimonio relevante afrontará una transición generacional en la próxima década, y buena parte de ellas todavía no cuenta con un plan estructurado para gestionarla, según el informe Family Office Insights 2024 de Deloitte. La planificación multigeneracional no consiste solo en repartir bienes: es diseñar, con años de antelación, cómo el patrimonio familiar cambia de manos sin perder ni valor ni cohesión. Cuanto antes se aborda, más opciones reales quedan sobre la mesa.

¿Qué es la planificación multigeneracional del patrimonio?

La planificación multigeneracional es el proceso mediante el que una familia organiza, con visión de largo plazo, cómo se preserva, invierte y transmite su patrimonio a través de sucesivas generaciones. Se diferencia de la planificación sucesoria clásica —centrada en el reparto de bienes tras un fallecimiento— en que aborda el patrimonio como un proyecto vivo: decisiones de inversión, fiscalidad, gobierno familiar y preparación de los herederos que se revisan y ajustan durante décadas, no solo en el momento de la herencia.

Este enfoque cobra especial sentido cuando el patrimonio ya no es solo dinero en una cuenta, sino una combinación de activos financieros, inmuebles, participaciones empresariales y, con frecuencia, un negocio familiar. Cuantas más piezas entran en juego, más necesaria es una estrategia coordinada que evite que cada generación empiece de cero.

Por qué la mayoría de patrimonios familiares no llegan intactos a la tercera generación

Es un patrón que se repite en distintos estudios internacionales: buena parte de la riqueza familiar se diluye entre la segunda y la tercera generación, casi nunca por una mala inversión puntual, sino por falta de preparación de los herederos y por decisiones que se toman tarde o de forma aislada. En Norz Patrimonia seguimos de cerca los datos del informe Family Office Insights 2024 de Deloitte, que sitúa la sucesión generacional entre los principales retos del sector: casi un tercio de las familias considera que sus herederos todavía no están preparados para asumir el liderazgo del patrimonio.

El problema rara vez es la falta de recursos. Es la ausencia de una estructura que conecte tres cosas que casi siempre se gestionan por separado: la estrategia de inversión, la fiscalidad aplicable a cada transmisión y la gobernanza que decide quién decide qué dentro de la familia.

Los pilares de una planificación multigeneracional sólida

Una planificación bien construida no se apoya en una sola herramienta, sino en varios pilares que funcionan de forma coordinada. Cada uno resuelve un riesgo distinto, y omitir alguno suele ser el motivo por el que el plan falla en la práctica.

Estructura patrimonial y fiscal

La base de cualquier plan multigeneracional es la estructura legal y fiscal a través de la que se organiza el patrimonio: sociedades patrimoniales, holdings familiares, donaciones en vida o pactos sucesorios, entre otras figuras. Conviene aclarar un matiz que muchos artículos generalistas pasan por alto: los trusts o fideicomisos anglosajones, tan citados en literatura internacional, tienen una aplicación muy limitada en el derecho español, por lo que las familias residentes en España suelen apoyarse en figuras propias de nuestro ordenamiento, con un tratamiento fiscal que además varía según la comunidad autónoma.

Elegir la estructura correcta exige comparar alternativas con una visión financiera de conjunto, no solo jurídica. Aquí es donde el trabajo de gestión de patrimonios individuales se conecta directamente con la planificación fiscal y sucesoria.

Gobernanza y protocolo familiar

La gobernanza familiar es, probablemente, el pilar peor entendido. Consiste en fijar por escrito —normalmente en un protocolo familiar— quién participa en las decisiones patrimoniales, con qué criterios y bajo qué mecanismos se resuelven los desacuerdos. Desde nuestra experiencia trabajando con patrimonios familiares en Norz Patrimonia, las familias que documentan estas reglas antes de que surja un conflicto llegan a acuerdos con mucha más rapidez que las que intentan improvisarlas en plena sucesión.

Un protocolo familiar razonable no necesita cubrir cada escenario posible; necesita responder con claridad a los que con más probabilidad generarán tensión: acceso a la liquidez, entrada de nuevos miembros por matrimonio, o venta de activos que la familia considera parte del legado.

Educación financiera de las siguientes generaciones

Ningún plan sobrevive si quienes lo heredan no saben gestionarlo. La educación financiera intergeneracional —formar a hijos y nietos en conceptos de inversión, riesgo y fiscalidad antes de que reciban el patrimonio— es, según los propios family offices consultados por Deloitte, una de las prioridades que más ha crecido en los últimos años, aunque todavía pocas familias la abordan de forma estructurada.

  • Incorporar a los herederos en reuniones informativas sobre la cartera familiar antes de que tengan que decidir sobre ella.
  • Explicar el porqué de cada estructura fiscal o legal, no solo su funcionamiento.
  • Definir un rol progresivo: observador, participante, decisor.

Estas prácticas no sustituyen a la formación reglada, pero reducen de forma notable el riesgo de decisiones impulsivas cuando el relevo generacional finalmente ocurre.

Coordinación entre banca, fiscalidad y derecho

El cuarto pilar es, en realidad, el que sostiene a los otros tres: alguien tiene que coordinar al banco, al asesor fiscal y al abogado para que trabajen sobre el mismo plan y no sobre visiones parciales. Es habitual que una familia reciba recomendaciones de inversión de su banco, asesoramiento fiscal de su gestoría y consejo legal de su notario o abogado, sin que ninguno de los tres tenga la fotografía completa. Un plan de planificación financiera que integre estas tres visiones desde el principio evita duplicidades y, sobre todo, decisiones contradictorias entre sí.

Un marco por generaciones: qué cambia en cada etapa

La planificación multigeneracional no pide lo mismo en cada momento. El foco cambia según si la familia está creando el patrimonio, consolidándolo o transmitiéndolo, y confundir estas etapas es una causa frecuente de decisiones fuera de tiempo.

Etapa Foco principal Riesgo si se ignora
Primera generación (creación) Diversificación y protección del capital generado Concentración excesiva en un solo activo o negocio
Segunda generación (consolidación) Estructura fiscal, gobernanza y primeros acuerdos familiares Ausencia de protocolo ante el primer relevo
Tercera generación (transmisión) Educación de herederos y reparto ya ordenado Dilución del patrimonio por falta de preparación

Este marco no es rígido: una familia puede estar en la segunda generación patrimonialmente pero en la primera desde el punto de vista de la gobernanza, si nunca antes ha existido un protocolo. Lo importante es identificar en qué etapa está cada dimensión del patrimonio, no solo cuántos años lleva la familia gestionándolo.

Cuándo empezar a planificar: señales concretas

No existe una edad ni un importe exacto a partir del cual «toca» planificar. Sí existen señales que, en la práctica, indican que aplazar la decisión empieza a tener un coste real.

  • Venta de una empresa familiar o entrada de liquidez relevante que cambia la naturaleza del patrimonio.
  • Consolidación de activos financieros y no financieros bajo distintas titularidades sin visión conjunta.
  • Incorporación de la siguiente generación a la vida adulta, con estudios, empleo o formación de su propia familia.
  • Deseo explícito de mantener la unidad y el propósito familiar más allá de una sola generación.

Cuando aparece alguna de estas señales, esperar rara vez juega a favor de la familia: cada año sin estructura es un año en el que las decisiones se toman de forma reactiva en lugar de planificada.

Errores habituales que comprometen el legado familiar

Más allá de lo que sí hay que hacer, conviene señalar los errores que, de forma recurrente, terminan comprometiendo el patrimonio familiar a largo plazo.

El más común es tratar la donación en vida como si fuera siempre más ventajosa que la herencia, sin comprobarlo caso por caso: dependiendo del valor de los bienes, del parentesco y de la comunidad autónoma de residencia, puede resultar más gravosa que esperar a la sucesión. Otro error frecuente es delegar toda la planificación en un único perfil profesional —normalmente el abogado o el gestor fiscal— sin que exista una visión financiera que valore el impacto real sobre la cartera de inversión y sobre la liquidez disponible para cada heredero.

El tercer error, más silencioso pero igual de costoso, es no comunicar el plan a quienes lo van a heredar. Un protocolo familiar perfecto que nadie más conoce genera la misma sorpresa e incertidumbre que no tener ningún plan.

El papel de un asesor financiero regulado en la planificación multigeneracional

La planificación multigeneracional combina decisiones financieras, fiscales, legales y familiares, y pocas veces una sola figura profesional cubre las cuatro con la misma solvencia. El valor de un asesor financiero regulado —en el caso de Norz Patrimonia, una Empresa de Asesoramiento Financiero (EAF) supervisada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores— está precisamente en ocupar ese lugar de coordinación: analizar la cartera con criterios de rentabilidad y riesgo, y al mismo tiempo dialogar con los asesores fiscales y legales de la familia para que las decisiones de inversión y las de sucesión avancen en la misma dirección.

Nuestro equipo de asesores financieros acumula más de 30 años de experiencia media en los mercados, una trayectoria que aplicamos también al diseño de estructuras de Family Office a medida de cada familia, desde la gobernanza hasta la formación de los herederos. No sustituye al notario ni al asesor fiscal: se sitúa junto a ellos, con la cartera de inversión como punto de partida de cualquier plan de sucesión bien construido.

Planificar el patrimonio a varias generaciones no es una tarea que se resuelva en una sola reunión, pero sí es una que conviene empezar con tiempo, mientras todas las decisiones siguen siendo una opción y no una urgencia. Si tu familia está valorando dar ese paso, en Norz Patrimonia puedes solicitar una consulta inicial con nuestro equipo para revisar, sin compromiso, en qué punto se encuentra tu patrimonio y qué estructura le conviene.

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