18/04/2024

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Noti- Economia: Altos precios de la energía: ¿quiénes se ven más afectados y por qué?

Los precios de la energía aumentaron marcadamente durante el último año, tendencia que se vio exacerbada por la invasión de Rusia a Ucrania. Aunque se prevé que los precios de la energía disminuirán en un 11 % en 2023, si esa proyección se materializa, estos seguirían siendo un 75 % más elevados que el promedio de los últimos cinco años. Los altos precios han causado graves costos humanos (i), como hacer que los alimentos sean inasequibles debido al aumento de los costos del transporte, provocar apagones en las fábricas con la consiguiente pérdida de productos esenciales e impedir a los niños que estudien debido a la falta de electricidad.

Abordar las consecuencias socioeconómicas de los altos precios de la energía requiere saber quiénes son los más perjudicados cuando estos aumentan. Con el fin de comprender mejor este problema, aprovechamos los datos armonizados sobre el consumo incluidos en 119 encuestas realizadas en 72 países. Para todas estas encuestas, calculamos la proporción del consumo total destinado a energía por deciles de consumo, y creamos un gráfico según el nivel de consumo.

Evidentemente, hay muchas variaciones. Esto se debe en parte a que las necesidades energéticas dependen del clima del país, el precio de la energía y las normas culturales, y debido a las formas distintas de medir el consumo de energía o el consumo general en todos los países. Sin embargo, también hay un patrón común que se debe detectar. El gráfico de dispersión muestra que las personas con niveles de consumo muy bajos o muy altos tienen menos probabilidades de destinar una fracción importante de su consumo a energía.

 

Si añadimos un polinomio local en el gráfico de dispersión, parece ser que los individuos con un consumo diario de entre USD 5 y USD 20 gastan, según las previsiones, más del 11 % en energía, mientras que los más pobres y los más ricos del mundo gastan cerca de la mitad. En términos generales, la clase media se ve más perjudicada cuando aumentan los precios de la energía. 

Este patrón significa que en los países de ingreso bajo y mediano, donde casi todos los hogares tienen niveles de consumo inferiores a USD 20 al día, el aumento de los precios de la energía afectará más a los más ricos que a los más pobres. Por el contrario, en los países de ingreso alto, donde pocos hogares tienen niveles de consumo diarios inferiores a USD 5, el aumento de los precios de la energía afectará en mayor medida a los más pobres.

Una jerarquía de necesidades y oportunidades explica este patrón. Los más pobres gastan una gran parte de sus recursos en nutrición y a menudo carecen de acceso a la electricidad y a los medios de transporte basados en la energía. Una vez que las necesidades nutricionales se encuentran satisfechas, los hogares suelen destinar muchos recursos adicionales a las necesidades energéticas. Aunque los hogares situados en la parte superior de la distribución mundial utilizan la mayor cantidad de energía —tienen más automóviles, viviendas más grandes que necesitan más calefacción, viajan más en avión, etc.— como porcentaje del consumo total, el gasto adicional en energía representa una parte cada vez menor.

Otra forma de determinar quiénes se ven más afectados por el aumento de los precios de la energía es sacar el consumo de alimentos y ver el nivel de consumo de energía en relación con el consumo total luego de analizar el porcentaje que los hogares gastan en alimentos. La proporción de alimentos en el consumo total disminuye sistemáticamente de acuerdo con los niveles de consumo (i) Mientras los más pobres gastan tres cuartas partes de su presupuesto en alimentos, los hogares con niveles de consumo diario de alrededor de USD 50 gastan menos de una cuarta parte de sus recursos en alimentos. Podemos utilizar este patrón para calcular el porcentaje del consumo de energía en relación con el consumo total no alimentario.

Lo anterior revela que dicha proporción es mayor entre los más pobres. Las personas que viven por debajo de la línea internacional de pobreza de USD 2,15 gastan más de una cuarta parte de su consumo no alimentario en energía, mientras que las personas con un ingreso diario superior a USD 50 gastan menos del 10 %. Visto desde esta perspectiva, los más pobres también soportan grandes costos debido a los altos precios de la energía, y estos precios elevados afectan más a los más pobres, independientemente del nivel de ingresos del país.

Mediante un conjunto de políticas adecuadas, los Gobiernos pueden ayudar a mitigar el impacto de los mayores precios de la energía en los hogares pobres y vulnerables.  Los instrumentos normativos variarán de un país a otro en función de las fuentes de energía utilizadas, el espacio fiscal y otros factores. Además, hay muchas enseñanzas que se pueden extraer (i) de crisis energéticas pasadas. Algunas posibles políticas pueden ser (PDF, en inglés) focalizar mejor los actuales subsidios a la energía para los pobres y crear mecanismos para gestionar la volatilidad de las facturas de energía. En muchos países es común que los altos precios de la energía ayudan a acelerar la transición hacia fuentes de energía verde.

Fuente: https://blogs.worldbank.org/

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