5 series y pel�culas imperdibles para ver en Netflix, HBO y Paramount
Una selecci�n especial con las mejores series y pel�culas, que incluye tambi�n estrenos en salas de cine.
Estas son las series y pel�culas para ver en el fin de semana en Netflix, HBO Max y Paramount Plus.
1. Pel�cula para ver en Netflix:�Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery
Jud Duplenticy (Josh O�Connor) es un joven sacerdote en ascenso, pero su pasado como boxeador le ha dejado una peligrosa falta de control de los impulsos. Tras una violenta pelea con un colega, es enviado como castigo a Chimney Rock, un peque�o pueblo del estado de Nueva York, donde debe asistir al influyente y respetado monse�or Jefferson Wicks (Josh Brolin). Desde el inicio queda claro que ambos sostienen visiones opuestas sobre c�mo ejercer la gu�a espiritual de la comunidad, lo que genera tensiones crecientes. Cuando Wicks aparece muerto tras un serm�n, con una herida de arma blanca y en circunstancias casi imposibles de explicar, la jefa de polic�a Geraldine Scott (Mila Kunis) se enfrenta a un caso desconcertante. La rareza del crimen atrae tambi�n la atenci�n del c�lebre detective Benoit Blanc (Daniel Craig), decidido a dilucidar si se trata de un acto divino o de un asesinato terrenal.
Con guion y direcci�n de Rian Johnson,�Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery marca la tercera aparici�n de Benoit Blanc tras�Knives Out y�Glass Onion. Al igual que sus predecesoras, la pel�cula se inscribe en la tradici�n del policial cl�sico, aunque atravesado por una sensibilidad contempor�nea y juegos creativos con el g�nero. Johnson vuelve a proponer un rompecabezas criminal de apariencia insoluble, invitando al espectador a participar activamente en la reconstrucci�n de los hechos.
A diferencia de�Glass Onion, donde el tono par�dico y la exageraci�n dominaban el relato, aqu� Johnson opta por un registro m�s sobrio y terrenal. El escenario ya no es una isla de multimillonarios tecnol�gicos, sino una comunidad peque�a, religiosa y conservadora, dominada por la figura autoritaria del monse�or Wicks. Este utiliza las debilidades morales de sus feligreses como herramienta de control, y en el contrapunto con Jud emerge un comentario matizado sobre la religi�n, cr�tico, pero nunca reduccionista, integrado de forma org�nica a la trama policial.
La s�tira pol�tica tambi�n est� presente, especialmente en su mirada sobre el conservadurismo estadounidense, la radicalizaci�n ideol�gica y el ecosistema de las redes sociales. A trav�s de personajes secundarios como el de Martha Delacroix (una maravillosa Glenn Close), la asistente del finado, Johnson introduce gui�os mordaces que funcionan tanto como alivio humor�stico como lectura del clima cultural actual. Este subtexto a�ade densidad al film sin desbordar el n�cleo narrativo, manteniendo el equilibrio entre entretenimiento y comentario social.
En �ltima instancia,�Wake Up Dead Man vuelve a apoyarse en el placer del enigma y en la exploraci�n de sus personajes. El asesinato, despojado de artificios excesivos m�s all� de su carga simb�lica religiosa, da paso a una resoluci�n con giros discutibles, pero finalmente aceptables dentro de la l�gica del g�nero. En lo formal, la pel�cula mantiene el nivel de las entregas anteriores, destac�ndose por la precisi�n de los di�logos y la solidez del elenco. Josh O’Connor aporta intensidad y fragilidad a Jud Duplenticy, complementado con solvencia por Daniel Craig y Josh Brolin, formando un tr�o central cuya qu�mica sostiene buena parte del magnetismo del film.
Muy recomendada.
2. Miniserie para ver en Paramount Plus: Little Disasters
Esta miniserie brit�nica se abre con una frase tan conocida como enga�osa: «La perfecci�n es una ilusi�n». A partir de all�, la historia adapta la novela hom�nima de Sarah Vaughan y se centra en Jess, una ama de casa y madre de tres hijos que, a los ojos de su amiga Liz, encarna durante a�os un ideal inalcanzable de organizaci�n y entrega maternal. Esa imagen comienza a resquebrajarse cuando Liz, en su rol de m�dica, recibe en la guardia del hospital a Betsy, la bebita de Jess, con una grave lesi�n en la cabeza. El supuesto accidente dom�stico no explica la magnitud del da�o y, ante indicios que remiten a violencia intrafamiliar, Liz decide avisar a los servicios sociales, una elecci�n que pone en jaque no solo a la familia afectada sino tambi�n a todo su c�rculo �ntimo.
La serie plantea de inmediato un dilema moral que atrapa al espectador: �qu� har�amos nosotros en el lugar de Liz? �Confiar en una amiga cercana o priorizar el protocolo profesional? �Dar tiempo a una explicaci�n o activar de inmediato el aparato institucional?�Little Disasters se sumerge sin rodeos en ese conflicto �tico y emocional, evitando quedarse en la consigna inicial sobre la perfecci�n y avanzando hacia un terreno m�s inc�modo, donde las certezas se diluyen y las decisiones correctas parecen siempre incompletas o tard�as.
Narrativamente, el relato se despliega en tres planos. En el presente, una trabajadora social y la polic�a investigan el caso mientras la vida de cuatro familias amigas se ve sacudida por sospechas, reproches y viejas tensiones. Los�flashbacks reconstruyen el origen del grupo, desde un curso de preparaci�n para el parto hasta unas vacaciones en la Provenza donde ya se insinuaban fisuras. A nivel formal, el contraste crom�tico entre los tonos c�lidos del pasado y la frialdad verdosa del hospital refuerza esa fractura temporal. M�s objetable resulta la inclusi�n de breves mon�logos a c�mara de las amigas de Jess, un recurso que facilita la exposici�n psicol�gica, pero deja dudas sobre su justificaci�n narrativa.
Uno de los mayores aciertos de�Little Disasters es su aproximaci�n al tema de la maternidad, todav�a tratado de manera simplista en muchas ficciones. La serie explora el peso de las expectativas sociales, la presi�n por cumplir con modelos ideales y la ansiedad constante que rodea la crianza en una �poca saturada de consejos, comparaciones y miradas ajenas, amplificadas por las redes sociales. En ese contexto, emerge con fuerza la cuesti�n de la depresi�n posparto, no como un malestar pasajero sino como una enfermedad profunda y silenciosa. Jess, aparentemente impecable en su rol de madre y esposa, ha llegado con su tercer hijo a un l�mite de agotamiento extremo, padecido en soledad y sin ser advertido por su entorno.
Este descenso emocional se vuelve cre�ble y conmovedor gracias al trabajo de Diane Kruger, quien ofrece una interpretaci�n intensa pero contenida. Su enfrentamiento con Liz, encarnada por Jo Joyner, da lugar a escenas de gran tensi�n verbal y emocional. La serie evita convertir a Jess en un monstruo un�voco: incluso cuando act�a de forma irracional, o tiene fantas�as sumamente efectistas, invita a la empat�a. Aunque algunos personajes secundarios est�n delineados de manera m�s esquem�tica y ciertos giros resultan previsibles, el conjunto logra sostener el inter�s. Tras 6 episodios,�Little Disasters se afirma como un relato eficaz que oscila con inteligencia entre el�thriller psicol�gico y el drama humano.
Recomendada.
3. Serie para ver en Netflix: Ciudad de sombras
Normalmente, la Casa Mil� de Barcelona, conocida como La Pedrera, atrae todas las miradas por su inconfundible fachada. Sin embargo, esta vez el edificio dise�ado por Antoni Gaud� se vuelve un espect�culo por una raz�n mucho m�s perturbadora: un reconocido empresario es quemado vivo en uno de sus balcones. �Qui�n puede estar detr�s de un crimen tan atroz? El inspector Milo Malart (Isak F�rriz), famoso por su car�cter obstinado, y su compa�era Rebeca Garrido (Ver�nica Echegui) se proponen descubrirlo. La investigaci�n los empuja hacia los abismos m�s oscuros, donde comienzan a emerger secretos terribles.
La base de la serie es la novela El verdugo de Gaud�, de Aro S�inz de la Maza, publicada hace algunos a�os y punto de partida de una saga centrada en el inspector Malart. No se trata de un simple «�qui�n fue el asesino?», sino de una pesquisa que destapa tramas siniestras conectadas tanto con el pasado como con las �lites del poder.�
El director y coadaptador Jorge Torregrossa no tiene apuro. Se detiene en las situaciones y, sobre todo, en los escenarios. Barcelona no funciona como mero decorado: la c�mara la recorre con tiempo y delectaci�n, mostrando sus maravillas arquitect�nicas, sus paseos, sus playas. En t�rminos atmosf�ricos, la serie cumple. Habr� m�s de una v�ctima y algunos momentos de riesgo, especialmente cuando entra en juego la posibilidad de rescatar a personas secuestradas; el suspenso es sostenido.
Tampoco conviene exigir demasiado a la historia. El material de S�inz de la Maza se apoya en numerosos clich�s y, por m�s repulsivo que sea lo que se esconde detr�s de la trama, da la sensaci�n de haberlo visto antes en m�ltiples variantes. Aun as�, quienes no se incomoden por la falta de originalidad y valoren una atm�sfera oscura y cuidada pueden darle una oportunidad a Ciudad de sombras por todo lo que aporta sobre Barcelona, su historia y la relaci�n de Gaudi con la ciudad.�
En lo actoral, el nivel es b�sico. Isak F�rriz es un actor de escasos recursos y gran presencia f�sica. La serie est� dedicada a su protagonista, Ver�nica Echegui, fallecida tr�gicamente este invierno a comienzos de sus cuarenta a�os tras una lucha contra el c�ncer, y funciona como una despedida digna de su trabajo.
Recomendada.
4. Pel�cula para ver en Netflix: The New Yorker cumple 100 a�os
Este documental se articula alrededor del centenario de la revista The New Yorker, la revista cultural m�s importante de los Estados Unidos, cuya primera edici�n apareci� el 21 de febrero de 1925. Una parte central del film se dedica a mostrar el trabajo cotidiano de la redacci�n y la preparaci�n del n�mero aniversario, ofreciendo un acceso poco habitual a los engranajes internos del medio. Desde la discusi�n sobre la portada hasta la b�squeda de temas y enfoques, queda claro que, en el caso de The New Yorker, la est�tica no es un mero adorno, sino una declaraci�n de principios. La portada, los tonos gr�ficos y el dise�o forman parte del discurso tanto como los textos mismos, siempre anclados en la observaci�n del mundo contempor�neo.
Ese equilibrio entre forma y contenido se refuerza en los tramos hist�ricos del documental. Se recuerdan decisiones tipogr�ficas, la importancia fundacional de las historietas y el modo en que el humor convivi� desde temprano con un periodismo de enorme ambici�n intelectual. Pero, sobre todo, se subraya que la revista nunca fue superficial. El guion evoca uno de sus momentos m�s decisivos: el reportaje sobre Hiroshima firmado por John Hersey, un texto que rompi� tab�es al mostrar los efectos humanos de la bomba at�mica y que oblig� a repensar el relato heroico de la Segunda Guerra Mundial. En esa misma l�nea se inscribe el c�lebre ensayo de James Baldwin sobre el racismo cotidiano en Estados Unidos, un texto inc�modo y frontal que demostr� que el refinamiento estil�stico no implicaba complacencia moral.
El documental tambi�n revisita las tensiones internas de la revista con su propio legado, recordando, por ejemplo, la publicaci�n por entregas de A sangre fr�a de Truman Capote. All� se pone en cuesti�n el ideal casi m�tico del chequeado absoluto, ya que el m�todo narrativo de Capote, que reconstru�a di�logos a partir de entrevistas posteriores, abr�a zonas grises entre verdad factual y veros�mil literario. Estas ambig�edades no se ocultan y funcionan como recordatorio de que incluso las instituciones m�s prestigiosas se construyen a partir de debates, errores y contradicciones.
Uno de los aportes m�s ricos del documental es la reivindicaci�n de la tradici�n cr�tica que pas� por sus p�ginas, especialmente en el terreno del cine. En ese linaje ocupa un lugar central Pauline Kael, cuya escritura apasionada, subjetiva y combativa redefini� la cr�tica cinematogr�fica en el siglo XX. Kael convirti� al cr�tico en una voz personal y pol�mica, capaz de discutir el canon y enfrentarse a consensos establecidos, una actitud que resume bien el esp�ritu de la revista.�
The New Yorker cumple 100 a�os resulta m�s convincente cuando explora estas capas hist�ricas y editoriales que cuando cae en la autocomplacencia. Aun as�, es un documental recomendable no solo para lectores, sino para cualquiera interesado en la relaci�n entre periodismo, cultura y sociedad, porque la historia de la revista es tambi�n, inevitablemente, la historia del mundo que la rode�.
Recomendada.
5. Pel�cula para ver en HBO: Doctor Zhivago
Dirigida por Sir David Lean, uno de los grandes maestros de la narrativa del cine cl�sico (admirado por Spielberg, Scorsese, Minghella, entre otros), es una obra que combina melodrama �ntimo y vastedad hist�rica con una ambici�n pocas veces igualada. Basada en la novela hom�nima de Boris Pasternak (Premio Nobel de Literatura), la pel�cula se sit�a en los a�os convulsos de la Revoluci�n Rusa y la Guerra Civil, pero elige narrar ese cataclismo focalizando en un poeta y m�dico atrapado entre el deber, el amor y la Historia con may�sculas. Lean vuelve aqu� a uno de sus temas predilectos: el individuo sensible enfrentado a fuerzas que lo exceden.
El argumento sigue la vida de Yuri Zhivago (Omar Sharif), un m�dico idealista que intenta preservar su integridad moral y emocional en medio del derrumbe del mundo zarista y el avance del nuevo orden sovi�tico. Su matrimonio con Tonya (Geraldine Chaplin, en su debut cinematogr�fico) se ve atravesado por su amor imposible por Lara (Julie Christie), una bella y apasionada mujer tironeada entre Komarosky (Rod Steiger) -un ubicuo miembro de las elites- y su marido, Pasha (Tom Courtenay), un estudiante y revolucionario que se convierte en el implacable comandante bolchevique Strelnikov. El relato avanza como una sucesi�n de p�rdidas: de la patria, del hogar, de la estabilidad, de la ilusi�n de que el arte y el amor puedan mantenerse intactos frente al avance demoledor de la maquinaria ideol�gica. M�s que un fresco pol�tico,�Doctor Zhivago es una eleg�a sobre lo que se sacrifica cuando la Historia exige alineamientos absolutos.
Aunque ambientada en Rusia, la pel�cula fue filmada mayoritariamente en Espa�a, con locaciones en Madrid, Soria y Granada, adem�s de interiores recreados en estudios brit�nicos. La c�lebre casa helada, construida con cera y m�rmol para simular hielo, se convirti� en una de las im�genes m�s recordadas del cine del siglo XX. Esta sustituci�n geogr�fica no es un simple dato de producci�n: revela la l�gica del cine �pico cl�sico, en la que el realismo hist�rico cede ante la potencia visual y la convenci�n industrial, hasta el punto de que prestigiosos actores ingleses interpretan a personajes rusos hablando en ingl�s. Lean no busca la Rusia literal, sino una Rusia mental, una geograf�a emocional que funcione como espejo del estado interior de sus personajes, brindando una interpretaci�n liberal de la Revoluci�n rusa, no indagando en sus causas, mostr�ndola como un acontecimiento que cae sobre los nobles personajes como si se tratara de un chaparr�n.
El estilo de David Lean -de un refinamiento incomparable- alcanza aqu� una s�ntesis madura entre espectacularidad y lirismo. Los paisajes abiertos, los trenes atravesando la estepa, las multitudes coreografiadas y los silencios �ntimos dialogan constantemente. El chispoteo que produce el rail de un tranv�a cuando los personajes -inadvertidamente- se rozan. Una bandera roja atraviesa toda la pantalla mientras se canta La internacional. Unos girasoles que irradian la misma luz que la esplendorosa Lara. Unas gafas que se estrellan contra el suelo escarchado en plena batalla. La c�mara se mueve con solemnidad, pero sabe detenerse en un gesto, una mirada, una pausa cargada de melancol�a. La m�sica de Maurice Jarre, con el inolvidable «Tema de Lara», no acompa�a las im�genes: las gobierna, las vuelve emoci�n pura.�
En t�rminos de premios,�Doctor Zhivago fue un �xito rotundo. Gan� cinco premios Oscar 1966, incluidos Mejor Direcci�n Art�stica, Fotograf�a, Vestuario, Banda Sonora y Guion Adaptado, y recibi� diez nominaciones en total, entre ellas Mejor Pel�cula y Mejor Director. Su consagraci�n no fue solo industrial sino tambi�n cultural: durante a�os fue una de las pel�culas m�s taquilleras de la historia, confirmando que el cine �pico pod�a ser, al mismo tiempo, popular y profundamente tr�gico.
Dentro del canon de los grandes films �picos de Hollywood,�Doctor Zhivago ocupa un lugar singular. A diferencia de epopeyas centradas en la conquista, la guerra o el hero�smo cl�sico, esta pel�cula propone una �pica del sentimiento y de la p�rdida. Si�Lawrence of Arabia celebraba una figura excepcional con sus claroscuros y�Lo que el viento se llev� el mito del derrumbe del Sur de los Estados Unidos,�Doctor Zhivago apuesta por la derrota �ntima, por la imposibilidad de conciliar poes�a y poder. Es, en ese sentido, una obra crepuscular: el canto de despedida del gran cine �pico cl�sico y, al mismo tiempo, su forma m�s pulida.
Nota: la copia que exhibe HBO Max es de excelencia en sus 197 minutos, incluye la Obertura y el Intermedio de la pel�cula, con las inolvidables composiciones de Maurice Jarre.�
Imperdible.



